• Lugardo Benítez

LoFi Girl de Youtube podría estar en peligro debido a las normas de derechos de autor

Decenas de miles de personas pueden ver en vivo en YouTube a una mujer de dibujos animados sentada en un escritorio. Siempre es igual, se le ve tomando notas, mirando de vez en cuando por la ventana. Está rodeada de libros, plantas y un gato pelirrojo. Se le conoce como LoFi Girl, y su canal tiene 11 millones de suscriptores.



Pero no es la animación lo que les atrae. En realidad, es la música que se emite las 24 horas en un livestream titulado «lofi hip hop radio – beats to relax/study to».


En los últimos cinco años, Lofi Girl pasó de ser un proyecto de un estudiante universitario de 20 años a convertirse en un negocio musical dirigido por 14 personas. Tiene listas de reproducción con más de 2,500 canciones; todas ellas de los 300 artistas que el canal contrató en su propio sello discográfico.



Pero a principios de este mes, las retransmisiones en directo de Lofi Girl desaparecieron repentinamente. Esto después de que el canal recibiera una sanción por derechos de autor de YouTube y lo retiraran sin previo aviso.


No es la primera vez que Lofi Girl se enfrenta a lo que parecen ser intentos de mala fe de retirarlo. Pero aunque la comunidad siempre se une a ella, a los responsables del canal les preocupa que YouTube no esté haciendo suficiente para evitar que vuelva a ocurrir.


El nombre de Lofi Girl hace referencia al género musical lo-fi, que incorpora una mezcla de house, jazz y hip-hop para darle un sonido casero. El canal nació en marzo de 2015, cuando un estudiante francés de marketing digital, descubrió su pasión por crear listas de reproducción de música que abarcaban múltiples géneros. El propietario pidió que solo se le llamara «Dimitri».


Inspirado por creadores de música populares como MrSuicideSheep y UKF, Dimitri creó un canal de YouTube llamado ChilledCow con compilaciones instrumentales de hip hop. Al final de su primer año, había acumulado 10,000 suscriptores.


Dimitri lanzó el livestream de Lofi Girl en febrero de 2017. Se animó tras ver comentarios que decían que utilizaban sus recopilaciones para estudiar o trabaja. El canal creció rápidamente y su base de oyentes pasó de 100,000 a un millón de suscriptores en seis meses.


Lofi Girl se distingue de otros canales y streams similares por su comunidad y su énfasis en los creadores emergentes. El equipo gestiona un servidor en Discord donde los artistas envían sus canciones. Un grupo de cinco administradores, entre ellos Dimitri, decide cuáles se publican en el sello discográfico. El livestream se realiza gracias a una lista automatizada del sello Lofi Girl.


Según Dimitri, el canal tiene una audiencia global. Sus bases de oyentes más grandes están en Brasil, Vietnam, Rusia y Estados Unidos; muchos de sus suscriptores son estudiantes. El canal tiene incluso menciones en tesis académicas y reconocimientos de novelas.


«Recibimos innumerables comentarios conmovedores de estudiantes sobre cómo la música les ayudó a completar tareas, aprobar exámenes. Incluso a graduarse y escribir libros o tesis», explica Dimitri.


Pero el 10 de julio, YouTube emitió un aviso de retirada por derechos de autor contra LoFi Girl. Sin previo aviso, la transmisión diaria para millones de fans desapareció.


Los «copyright strikes» son un sistema de notificación de YouTube que permite a los usuarios señalar que un creador utilizó su propiedad intelectual sin permiso. Si un canal recibe tres «copyright strikes», YouTube puede darlo de baja.


Después de que el canal recibiera el aviso, los fans lanzaron el hashtag #BringBackLofiGirl para presionar a YouTube.


A las 24 horas, YouTube determinó que el reclamo por derechos de autor que causó la suspensión de Lofi Girl eran «abusivas». Resolvieron el problema y —para alivio de los fans— restablecieron el canal.


Las reclamaciones parecen estar relacionadas con el sello discográfico malayo FMC Music. En un comunicado de Twitter, FMC Music se disculpó por la queja y la achacó a un hackeo.


El sistema de reclamación de derechos de autor de YouTube ha sido criticado durante mucho tiempo por los creadores por su potencial para ser explotado dado que está en gran medida automatizado y requiere pocas pruebas por adelantado al emitir una queja.


«El sistema incentiva a las plataformas a pecar de precavidas, porque les dice que una vez que reciben una retirada, tienen que actuar rápidamente. Así que la mayoría retira cosas bajo la creencia errónea de que el sistema de contraaviso contrarrestará eso», dijo Katharine Trendacosta, de la Electronic Frontier Foundation, a The Fader a principios de este mes.


El equipo de Lofi Girl —junto con muchos otros YouTubers— sugirió a la plataforma que emplee un proceso de revisión manual de todas las reclamaciones y que exija al usuario que demuestre que el contenido viola sus derechos de autor antes de actuar.


«Estamos sorprendidos y decepcionados al ver que todavía no hay ningún tipo de protección o revisión manual de estas falsas reclamaciones», tuiteó el canal tras el derribo. «A fin de cuentas, estaba totalmente fuera de nuestro control, y lo triste es que no había forma de apelar de antemano o evitar que sucediera».


No es la primera vez que YouTube amonesta erróneamente a Lofi Girl. En febrero de 2020, el canal fue retirado temporalmente después de que YouTube dijera que «no cumple con nuestros Términos de Servicio.» Tres días más tarde, restableció el canal después de determinar que el sitio fue marcado debido a un «error de nuestro lado.» Dimitri dijo que el equipo nunca pudo llegar al fondo de por qué ocurrió esto exactamente.


En respuesta a sus recientes problemas, Dimitri dice que está trabajando en la diversificación de las plataformas de LoFi Girl para minimizar su dependencia de YouTube. Cuenta con un exitoso canal de Spotify y ya incursionó en el mercado físico con la venta de LPs físicos de edición limitada de algunos de sus lanzamientos.


A pesar de sus dificultades, el canal es optimista y espera que YouTube considere la posibilidad de cambiar la manera en que se marcan los sitios por violaciones de los derechos de autor. También son conscientes de que su caso se resolvió con bastante rapidez, y de que muchos creadores más pequeños no tienen la capacidad de solucionar rápidamente este tipo de problemas.


«Este suceso evidenció un problema subyacente en la plataforma: es 2022, y hay innumerables creadores más pequeños, muchos de los que participaron en este debate, que siguen siendo golpeados diariamente por estas falsas reclamaciones tanto en videos como en livestreams», tuiteó Lofi Girl. «No obstante, seguimos siendo positivos y esperamos que YouTube considere aplicar cambios en su sistema de denuncia de derechos de autor para evitar que esta situación se repita, y proteger a todos los creadores de contenido de una vez por todas contra esta amenaza.»

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